Ahora os hago saber, hermanos, el evangelio que os prediqué1a, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmesb,O, anunciéRom. 2:16; 1 Cor. 3:6; 4:15; Gál. 1:11Rom. 5:2; 11:20; 2 Cor. 1:24 2 por el cual también sois salvos, si retenéisa la palabra1 que os prediqué2, a no ser que hayáis creído en vanob.O, si os aferráis a la palabraO, anunciéRom. 11:22Gál. 3:4 3 Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibía: que Cristo murió por nuestros pecadosb, conforme a las Escriturasc;1 Cor. 11:23Juan 1:29; Gál. 1:4; Heb. 5:1, 3; 1 Ped. 2:24Isa. 53:5-12; Mat. 26:24; Luc. 24:25-27; Hech. 8:32, 33; 17:2, 3; 26:22 4 que fue sepultado y que resucitó al tercer díaa, conforme a las Escriturasb;Mat. 16:21; Juan 2:20 y sig.; Hech. 2:24Sal. 16:8 y sig.; Hech. 2:31; 26:22, 23 5 que se apareció a Cefasa y después a los doceb;Luc. 24:34; 1 Cor. 1:12Mar. 16:14; Luc. 24:36; Juan 20:19 6 luego se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, la mayoría de los cuales viven aún, pero algunos ya duermena;Hech. 7:60; 1 Cor. 15:18, 20 7 después se apareció a Jacobo1a, luego a todos los apóstolesb,O, SantiagoHech. 12:17Luc. 24:33, 36, 37; Hech. 1:3, 4 8 y al último de todos, como a uno nacido fuera de tiempo1, se me apareció también a mía.Lit., en un nacimiento a destiempoHech. 9:3-8; 22:6-11; 26:12-18; 1 Cor. 9:1 9 Porque yo soy el más insignificante de los apóstolesa, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la iglesia de Diosb.2 Cor. 12:11; Ef. 3:8; 1 Tim. 1:15Hech. 8:3 10 Pero por la gracia de Diosa soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellosb, aunque no yo, sino la gracia de Dios en míc.Rom. 12:32 Cor. 11:23; Col. 1:29; 1 Tim. 4:101 Cor. 3:6; 2 Cor. 3:5; Fil. 2:13 11 Sin embargo, haya sido yo o ellos, así predicamos y así creísteis.
12 Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertosa?Hech. 17:32; 23:8; 2 Tim. 2:18 13 Y si no hay resurrección de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; 14 y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también vuestra fea.1 Tes. 4:14 15 Aún más, somos hallados testigos falsos de Dios, porque hemos testificado contra1 Dios que Él resucitó a Cristo2a, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.O, deI.e., el MesíasHech. 2:24 16 Pues si los muertos no resucitan, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado; 17 y si Cristo no ha resucitado, vuestra fe es falsa1; todavía estáis en vuestros pecadosa.O, sin valorRom. 4:25 18 Entonces también los que han dormido en Cristo han perecidoa.1 Cor. 15:6; 1 Tes. 4:16; Apoc. 14:13 19 Si hemos esperado en Cristo para1 esta vida solamente, somos, de todos los hombres, los más dignos de lástimaa.Lit., en1 Cor. 4:9; 2 Tim. 3:12
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertosa, primiciasb de los que durmieronc.Hech. 2:24; 1 Ped. 1:3Hech. 26:23; 1 Cor. 15:23; Apoc. 1:51 Cor. 15:6; 1 Tes. 4:16; Apoc. 14:13 21 Porque ya que la muerte entró por un hombrea, también por un hombre vino la resurrección de los muertos.Rom. 5:12 22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo1 todos serán vivificadosa.I.e., el MesíasRom. 5:14-18 23 Pero cada uno en su debido orden1: Cristo, las primiciasa; luego los que son de Cristob en su venidac;O, rangoHech. 26:23; 1 Cor. 15:20; Apoc. 1:51 Cor. 6:14; 15:52; 1 Tes. 4:161 Tes. 2:19 24 entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reinoa al Dios y Padreb, después que haya abolido1 todo dominio y toda autoridad y poderc.O, destruidoDan. 2:44; 7:14, 27; 2 Ped. 1:11Ef. 5:20Rom. 8:38 25 Pues Cristo1 debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus piesa.Lit., ElSal. 110:1; Mat. 22:44 26 Y el último enemigo que será abolido1 es la muertea.O, destruido2 Tim. 1:10; Apoc. 20:14; 21:4 27 Porque DIOS1 HA PUESTO TODO EN SUJECIÓN BAJO SUS PIESa. Pero cuando dice que todas las cosas le están sujetasb, es evidente que se exceptúa a aquel que ha sometido a Él todas las cosas.Lit., ElSal. 8:6Mat. 11:27; 28:18; Ef. 1:22; Heb. 2:8 28 Y cuando todo haya sido sometido a Éla, entonces también el Hijo mismo se sujetará a aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todosb.Fil. 3:211 Cor. 3:23; 12:6
29 De no ser así, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos? Si de ninguna manera los muertos resucitan, ¿por qué, entonces, se bautizan por ellos? 30 Y también, ¿por qué estamos en peligro a toda horaa?2 Cor. 11:26 31 Os aseguro, hermanos, por la satisfacción1 que siento por vosotros en Cristo Jesús nuestro Señor, que cada día estoy en peligro de muerte2a.O, gloriaLit., muero diariamenteRom. 8:36 32 Si por motivos humanos1 luché contra fierasa en Efesob, ¿de qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, COMAMOS Y BEBAMOS, QUE MAÑANA MORIREMOSc.Lit., según el hombre2 Cor. 1:8Hech. 18:19; 1 Cor. 16:8Isa. 22:13; 56:12; Luc. 12:19 33 No os dejéis engañara: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres».1 Cor. 6:9 34 Sed sobriosa, como conviene1, y dejad de pecar; porque algunos no tienen conocimiento de Diosb. Para vergüenza vuestra lo digoc.Lit., justamenteRom. 13:11Mat. 22:29; Hech. 26:81 Cor. 6:5
35 Pero alguno diráa: ¿Cómo resucitan los muertosb? ¿Y con qué clase de cuerpo vienen?Rom. 9:19Ezeq. 37:3 36 ¡Necioa! Lo que tú siembras no llega a tener vida si antes no muereb;Luc. 11:40Juan 12:24 37 y lo que siembras, no siembras el cuerpo que nacerá1, sino el grano desnudo, quizás de trigo o de alguna otra especie2.Lit., que seráLit., de algo de lo demás 38 Pero Dios le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpoa.Gén. 1:11 39 No toda carne es la misma carne, sino que una es la de los hombres, otra la1 de las bestias, otra la2 de las aves y otra la de los peces.Lit., carne 40 Hay, asimismo, cuerpos celestiales y cuerpos terrestres, pero la gloria del celestial es una, y la del terrestre es otra. 41 Hay una gloria del sol, y otra gloria de la luna, y otra gloria de las estrellas; pues una estrella es distinta de otra estrella en gloria. 42 Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible1a, se resucita un cuerpo incorruptible2b;Lit., en corrupciónLit., en incorrupciónRom. 8:21; Gál. 6:8Dan. 12:3; Mat. 13:43; Rom. 2:7; 1 Cor. 15:50 43 se siembra en deshonra, se resucita en gloriaa; se siembra en debilidad, se resucita en poder;Fil. 3:21; Col. 3:4 44 se siembra un cuerpo naturala, se resucita un cuerpo espiritualb. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual.1 Cor. 2:141 Cor. 15:50 45 Así también está escrito: El primer HOMBRE, Adán, FUE HECHO ALMA VIVIENTEa. El último Adánb, espíritu que da vidac.Gén. 2:7Rom. 5:14Juan 5:21; 6:57, 58; Rom. 8:2 46 Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual. 47 El primer hombre es de la tierraa, terrenal1b; el segundo hombre es del cielo.Lit., hecho del polvoJuan 3:31Gén. 2:7; 3:19 48 Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestialesa.Fil. 3:20, 21 49 Y tal como hemos traído la imagen del terrenala, traeremos1 también la imagen del celestialb.Muchos mss. dicen: traigamosGén. 5:3Rom. 8:29
50 Y esto digo, hermanos: que la carne y la sangrea no pueden heredar el reino de Diosb; ni lo que se corrompe1 hereda lo incorruptible2c.Lit., la corrupciónLit., la incorrupciónMat. 16:17; Juan 3:5, 61 Cor. 6:9Rom. 2:7 51 He aquí, os digo un misterioa: no todos dormiremos1, pero todos seremos transformadosbI.e., moriremos1 Cor. 13:22 Cor. 5:2, 4 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; pues la trompeta sonaráa y los muertos resucitaránb incorruptibles, y nosotros seremos transformadosc.Mat. 24:31Juan 5:281 Tes. 4:15, 17 53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidada.Rom. 2:7; 2 Cor. 5:4 54 Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: DEVORADA HA SIDO LA MUERTE en victoriaa.Isa. 25:8 55 ¿DÓNDE ESTÁ, OH MUERTE, TU VICTORIA? ¿DÓNDE, OH SEPULCRO1, TU AGUIJÓNa?Lit., muerteOs. 13:14 56 El aguijón de la muerte es el pecadoa, y el poder del pecado es la leyb;Rom. 5:12Rom. 3:20; 4:15; 7:8 57 pero a Dios graciasa, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristob.Rom. 7:25Rom. 8:37; 2 Cor. 2:14; Heb. 2:14, 15; 1 Jn. 5:4; Apoc. 21:4 58 Por tanto, mis amados hermanosa, estad firmes, constantes1, abundando siempre en la obra del Señorb, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.O, inmóviles2 Ped. 3:141 Cor. 16:10